El paralelo Gobierno de Unidad Nacional pide a la comunidad internacional "ayuda urgente" ante la "catástrofe"
MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -
Las Fuerzas Armadas de Birmania han continuado con su ofensiva en un total de siete localidades de todo el país a pesar del potente terremoto de magnitud 7,7 en la escala Richter que sacudió el país la semana pasada y que se ha saldado por ahora con más de 2.900 muertos y miles de heridos.
Los ataques, que se han concentrado en los estados de Magway, Shan, Kachin, Kayah y Sagaing, han sido perpetrados en su mayoría contra localidades que se encuentran bajo control rebelde, especialmente del Ejército de Liberación Nacional Taang (TNLA) y el Ejército para la Independencia de Kachin (KIA), según informaciones del portal de noticias Mizzima.
En Mandalay, una de las regiones más afectadas por el seísmo, el aeropuerto ha sufrido graves daños estructurales. No obstante, las bases aéreas de Magway y Meiktila siguen operativas y supervisan cualquier amenaza aérea. Estas bases han facilitado los bombardeos perpetrados en Bhamo y Nawnghkio, tal y como han indicado fuentes militares, que estiman que una veintena de aviones despeguen y aterricen a diario en estas bases para perpetrar ataques y realizar análisis de vuelo.
La junta militar que gobierna el país desde el golpe de Estado de febrero de 2021 ha recibido numerosas críticas por parte de la población por rechazar el uso de algunos de sus aviones para entregar ayuda a las víctimas y afectados por el terremoto incluso a pesar de que la alianza rebelde anunció el martes por la noche un alto el fuego unilateral de un mes por cuestiones humanitarias.
Por su parte, el Gobierno de Unidad Nacional --formado por las autoridades exiliadas-- anunció el sábado que sus Fuerzas de Defensa Popular cesarían los combates de forma también unilateral a partir del domingo para facilitar las tareas de búsqueda y rescate tras el devastador seísmo.
Este mismo miércoles, estas autoridades paralelas han solicitado a la comunidad internacional entregar ayuda urgente a la población. "La cifra de muertos es catastrófica, y esta tragedia se está viendo exacerbada por los continuos ataques de la junta, que incluso después de este desastre están socavando la entrega de ayuda. La gente está desesperada y necesita ayuda inmediata", han señalado en un comunicado.
Birmania se ha visto sumida en una grave crisis desde el golpe de Estado, que fue perpetrado por el Ejército para anular los resultados de las elecciones generales de noviembre de 2020, en las que la Liga Nacional para la Democracia (LND) de la entonces líder 'de facto', la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, se hizo con la mayoría parlamentaria, argumentando que había habido fraude, una afirmación cuestionada por observadores internacionales.