(Información remitida por la empresa firmante)
Los expertos indican que el consumo moderado de bebidas fermentadas podría tener efectos positivos en la salud cardiovascular
- Los posibles beneficios para la salud, asociados al consumo moderado de cerveza, están relacionados con el patrón de la Dieta Mediterránea
- La Dra. Lina Badimon considera que el consumo moderado de cerveza, asociado a una alimentación de tipo mediterráneo y un estilo de vida saludable, podría estar incluido dentro de una dieta sana para el sistema cardiovascular ya que es beneficioso por sus efectos antioxidantes y sus efectos antiinflamatorios.
Madrid, 13 de marzo de 2025. El 14 de marzo se celebra, como cada año, el Día Europeo para la Prevención de Riesgo Cardiovascular, una ocasión que tiene como objetivo sensibilizar e informar a la población sobre la necesidad de desarrollar hábitos de vida saludables como medida de prevención de las enfermedades que afectan a uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, el corazón.
Según la Fundación Española del Corazón (FEC), 520 millones de personas conviven con enfermedades cardiovasculares en el mundo[1] y calculan que el 42% de los españoles padece más de un factor de riesgo cardiovascular. Por lo tanto, en el Día Europeo para la Prevención de Riesgo Cardiovascular se hace necesario insistir en que corregir malos hábitos y fomentar un estilo de vida saludable es prioridad fundamental para cuidar de la salud cardiovascular. Tal y como señalan desde la FEC, entre el 80 y el 90% de los infartos se asocian a factores de riesgo clásicos conocidos y modificables, lo que significa que se podrían prevenir evitando caer en el sedentarismo, el tabaquismo y una mala alimentación.
Por eso, es primordial ser conscientes de que, gracias al ejercicio y un patrón de vida saludable, como es la Dieta Mediterránea, históricamente asociada con una alta esperanza de vida y bajas tasas de enfermedades cardiovasculares, podemos mejorar la calidad de vida. La pirámide alimentaria de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria[2] refleja que la Dieta Mediterránea está caracterizada por el alto consumo de alimentos frescos y bajo consumo de grasas animales. Este patrón de vida saludable también incluye el consumo opcional, ocasional y moderado de bebidas fermentadas como el vino, la cerveza y la sidra, siempre y cuando se asocien con las comidas.
Según indica la doctora Lina Badimon, directora la Cátedra de Investigación Cardiovascular UAB-Fundación de Investigación Cardiovascular para la Salud y la Innovación, “el consumo moderado de cerveza, dentro de una alimentación y un estilo de vida saludable, podría estar incluido dentro de la Dieta Mediterránea debido a sus efectos antioxidantes”. Según la evidencia científica[3]-5, la ingesta moderada de cerveza podría tener efectos beneficiosos contra procesos isquémicos/oxidativos y sobre el HDL6. La Dra. Badimon, explica que “el HDL o lo que conocemos como colesterol bueno, aumenta la capacidad de proteger contra la oxidación que producen las LDL, evitando así que los lípidos se depositen en las arterias”.
Tras un consumo moderado de cerveza, el HDL podría experimentar un aumento en sangre, y participar en la protección del organismo frente a oxidación e inflamación,3-5. “El consumo moderado de cerveza, por su contenido en antioxidantes y oligoelementos protectores, es saludable dentro de un estilo de vida saludable”, señala la Dra. Badimon. De hecho, estudios experimentales señalan que la ingesta moderada de cerveza podría mitigar los efectos producidos por procesos isquémicos agudos, que producen muchos radicales libres, cuyos efectos estarían contrarrestados por la composición antioxidante de la bebida fermentada[4],7.
Además, según un estudio realizado en el Hospital Clínic de Barcelona8, el consumo moderado y regular de cerveza en las comidas principales podría ejercer un efecto protector en la aparición y progresión de la aterosclerosis, así como sobre distintos factores clásicos de riesgo cardiovascular, especialmente en la población con riesgo cardiovascular moderado-alto, por su contenido en polifenoles.
La doctora Badimon hace hincapié en que es muy importante destacar que el consumo de bebidas fermentadas, como la cerveza y el vino, debe ser siempre moderado y acompañado de alimentos. Es decir, la ingesta no debe superar los 10-12 g/día o 200-300 ml de cerveza en mujeres adultas sanas y 20-24 g/día o 400-600 ml de cerveza en varones adultos sanos, en el marco de una alimentación sana y equilibrada. Los jóvenes, los adultos que van a realizar actividades que requieran concentración y las mujeres embarazadas que deseen tomar cerveza deberían consumir cerveza sin alcohol.
Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida
El Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida (FICYE) es una entidad que pretende ahondar en el conocimiento de la cerveza, impulsando y compartiendo la investigación científica sobre el producto, su consumo moderado y su relación con el estilo de vida; recordando siempre que el consumo abusivo de alcohol es perjudicial y, por lo tanto, no tiene cabida en un estilo de vida saludable. Para más información, consultar nuestra web: http://www.ficye.es
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