MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un estudio sobre la interacción entre amebas, bacterias y plantas, publicado en la revista 'Cell', abre nuevas vías para el descubrimiento de productos naturales bioactivos.
El equipo de investigación, dirigido por Pierre Stallforth, profesor de la Universidad de Jena y jefe de departamento del Leibniz-HKI, ha identificado un mecanismo de defensa de Pseudomonas syringae previamente desconocido. La bacteria Pseudomonas syringae es un patógeno vegetal ubicuo y devastador. Penetra en la planta a través de aberturas o heridas naturales, la infecta y causa daños considerables en la agricultura.
"Hemos logrado demostrar cómo la bacteria utiliza un radar químico para reconocer y eliminar a las amebas hostiles. Curiosamente, las propias amebas desempeñan un papel crucial en su propia desaparición", detalla Shuaibing Zhang, primer autor del estudio.
Pierre Stallforth añade: "Pseudomonas syringae produce siringafactinas. Estos compuestos químicos son inofensivos para la ameba y permiten que la bacteria se desplace con mayor rapidez. Cuando la ameba encuentra esta molécula, el organismo modifica la estructura química de la siringafactina. La bacteria, a su vez, posee una proteína sensora especial, el Regulador Químico de Radar (CraR), que reconoce estas moléculas modificadas. Esto permite a la bacteria detectar la presencia de amebas, tras lo cual se activan los genes responsables de la producción de sustancias tóxicas: las pirofactinas. Las pirofactinas, a su vez, matan a las amebas y, curiosamente, son derivados de las siringafactinas modificadas".
La infectividad de la bacteria también está vinculada al sistema de radar químico: P. syringae solo puede infectar la Arabidopsis thaliana, un organismo modelo vegetal muy común, en presencia de amebas si la bacteria tiene un "radar químico" activo y, por lo tanto, es capaz de defenderse contra el depredador.
El estudio proporciona información valiosa sobre la compleja interacción entre microorganismos, protozoos y plantas superiores. También proporciona puntos de partida para el descubrimiento de nuevas sustancias naturales bioactivas que podrían ser útiles para los humanos como fármacos o en el control de plagas.